Afortunadamente a estas alturas de la película, tenemos asumido todos o casi todos, que dada la relación entre el riesgo y accidente, no se puede concebir la puesta en marcha de un proyecto empresarial sin contar con un  sistema de prevención de riesgos laborales que conjure en la medida de lo posible la materialización de ese riesgo.

A día de hoy no hay empresario digno de llamarse tal, que no se preocupe y ocupe de la protección sus trabajadores, amén de cumplir con las exigencias legales y conjurar el riesgo de una posible imputación de un delito contra la salud de los trabajadores; ahora bien, éste no es el único riesgo del que hay que proteger a la empresa. ¿Qué hay del resto de los riesgos de incumplimiento de la normativa que una empresa esté obligada?

Si bien es evidente que un sistema de compliance incluye la prevención de riesgos laborales, no es el único riesgo digno de atención ; tan importante es proteger a los trabajadores ante posibles peligros en el desarrollo de su actividad, como  proteger a la propia sociedad de la comisión de algún delito o irregularidad administrativa por sus integrantes . Hablamos de“el punto y la I“ porque no puede concebirse un sistema de Compliance que se ocupe únicamente de la normativa de seguridad laboral y se desentienda de posibles actuaciones ilícitas de terceros, trabajadores, socios que puedan dañar la reputación de la compañía. No obstante, aún dos después de la reforma del artículo 31 bis y siete años después de la regulación de la responsabilidad penal de las personas jurídicas, los modelos de Compliance en general y de Prevención de Riesgos  Penales en particular,  todavía no han obtenido el reconocimiento por parte de las empresas que deberían.

El tejido empresarial de nuestro país, compuesto fundamentalmente por pequeñas y medianas empresas poco informadas y con limitados medios económicos, no es el caldo de cultivo más favorable para un caluroso acogimiento a modelos de gestión que precisan de un cambio de mentalidad y de una inversión económica ( rentable sin duda alguna), pero inversión a fin de cuentas.

Y es que, la conciencia de cumplimiento ético y normativo, va calando muy lentamente en la mayoría de las medianas empresas  y ello a pesar de que nuestro Tribunal Supremo ha dictado algunas  sentencias – STS 154/2016 29 de febrero  , STS 4173/2016, STS 514/2015 que marcan la pauta de por “dónde irán los tiros”dejando meridianamente clara la responsabilidad in vigilando de los empresarios.

Esperamos que las bondades de contar con medidas que garanticen un funcionamiento ético y legal en las empresas estén tan interiorizadas en un breve plazo por los empresarios como está, en la gran mayoría de las ocasiones la prevención de riesgos laborales.